jueves, 26 de junio de 2008

Crítica | DIRT; Nada por detrás

Lo malo de las series que están hechas de escándalo es que lo tienen muy difícil para golpear al espectador eternamente. Una serie que engancha a base de impactos, visuales y argumentales, requiere de una historia de cierta complejidad y profundidad para atrapar a la audiencia a largo plazo. Tiene que haber algo más, vamos. En “Dirt” al principio da igual si lo hay o no, los impactos son suficientemente entretenidos. Después empieza a parecer probable que no habrá demasiado. Al final, decepción mayúscula.

Es una historia sobre interdependencias enmarcada en el mundo de la prensa sensacionalista. Pero no todo el mundo se dará cuenta de esto, de que hay historia, por mala que sea. No es difícil que el espectador se quede más con los trapos sucios y las miserias del personaje episódico de turno.

La protagonista, Lucy Spiller (una Courteney Cox sin vida ni encanto), es la directora de una revista que representa la variante más agresiva de ese tipo de publicaciones, la que tiene fama de llegar más lejos, la que presume de no detenerse ante nada ni nadie. Don Konkey (Ian Hart, aceptable) es un paparazzi esquizofrénico, amigo de Lucy desde sus años de universidad. Colabora con ella y hace todo cuanto le pide, lo que a menudo le obliga a arriesgar su vida misma.

En el lado de los fotografiados, perseguidos y acosados están Holt McLaren (Josh Stewart, “Turno de guardia”), un actor de moda por el que Lucy tiene una fijación especial, y la novia actual de éste, una actriz en horas bajísssssimas llamada Julia Mallory (Laura Allen, “Los 4400”).

En el primer episodio entra en juego una novata de nombre Willa McPherson (Alexandra Breckenridge), que aspira a abrirse camino en el mundo de la prensa del corazón desde un puesto en la revista de Lucy, “DirtNow”. Ella le sirve a la serie como excusa para presentarnos a los personajes partiendo de cero y hacernos entender cómo funcionan las cosas.

Como en “El diablo viste de Prada”, Willa se esfuerza al máximo en su trabajo para no decepcionar a su temida jefa, ganarse su favor y abrirse puertas de cara al futuro. Las cosas son muy complicadas y mete bastante la pata al principio, con lo que el espectador se identifica con ella. Pero a medida que avanzan los capítulos la forma de ser de la chica pasa de ingenua, voluntariosa pero despistada a decidida e implacable. Casi al tiempo, sus tramas van interesando menos al espectador. Y no es que sea todo culpa de la actriz, que por otro lado nunca entusiasma, sino más bien de todo ese mar de drogas, sexo, fama y focos que nos trae “Dirt”. Ya hay bastante con el culebrón que vertebra la serie.

Don, el paparazzi, es demasiado inestable como para andar por su cuenta y riesgo las 24 horas, de modo que necesita a Lucy y ésta le necesita a él, porque no hay muchos paletos dispuestos a dar su vida por una miserable foto. Pero Lucy al mismo tiempo tiene un problema, y es que sólo parece lograr excitarse con Holt, el actor. Éste se siente en deuda con su novia, Julia, y no se decide a abandonarla. Julia quiere a Holt, pero también depende bastante de su camello (Carly Pope), una lesbiana que tampoco quiere dejarla escapar a ella. Holt cada vez se siente más interesado por Lucy, pero para cuando eso ocurre las cosas se han deteriorado tanto y el espectador se ha inmunizado hasta tal punto ante tan exagerado cóctel que ya no puede más.

Y esto al final no es entretenimiento, es un producto vulgar y pasado de vueltas. No es una crítica al mundo de la prensa rosa, eso desde luego. Si alguna vez pretendió serlo, como en “El diablo viste de Prada”, la crítica se convirtió en lo criticado. “Dirt” existe hasta que deja de sorprenderte.

Se emite en Fox los miércoles a las 22:20.

(Foto: Courteney Cox)